DOCTRINA DEL MOVIMIENTO NACIONAL JUSTICIALISTA
“ El descontento, la miseria, la desocupación forman en cada país el clima necesario de guerra. Por eso siempre que he hablado de paz, he hablado también de justicia social, y he señalado que es demasiado duro el clima de injusticia para condenar al hombre a vivir en él. En el aspecto económico-social, me enorgullezco de aparecer eficaz de haber implantado la única política que me parece eficaz para mantener los principios que deben regir el mundo en el porvenir: apoyo a las justas reivindicaciones de los trabajadores, mejor distribución de la riqueza en todos sus aspectos, procedimientos conciliatorios para definir los conflictos entre el capital y el trabajo, intervensionismo del Estado en todos los problemas sociales y tambien en los económicos cuando el sistema de libre iniciativa ponga en peligro los intereces de la colectividad o cuando se emplee para mantener injusticias o desigualdades. Para propugnar las bases de la paz internacional es necesario consolidar la paz interna. Y esta solo se logra cuando los derechos del trabajador se abren paso en la legislación de los pueblos civilizados. Buscamos asegurar para nuestro pueblo un régimen social justo y humano, donde la cooperación reemplaza a la lucha,, donde no haya réprobos y elegidos; donde cada hombre que trabaje recibe los beneficios proporcionados a la riqueza que promueven, donde la sociedad no se desentienda egoista, del viejo ni del incapacitado, y donde la fraternidad, la generosidad y el amor presidan las relaciones entre todos los Argentinos. Combatir el egoísmo no supone una actividad armada frente al vicio, sino más bien una actitud positiva destinada a fortalecer las virtudes contrarias, a sustituirlo por una amplia y generosa visión ética. Esta es la orientación medular de nuestra concepción del Estado moderno donde el trabajo y la dignidad de cada trabajador han sido contemplados como un elemento fundamental en la formación de las fuerzas de la nacionalidad”
La clase trabajadora constituye el eje del Movimiento Nacional Justicialista”: En nuestra nueva concepción del Estado, el trabajo, asi como los derechos y la dignidad de cada trabajador, han sido contemplados como un elemento fundamental en la formación de fuerzas de la nacionalidad. En la Nueva Argentina, el trabajo es un derecho que crea la dignidad del hombre y es un deber por que es justo que cada uno produzca por lo menos lo que consume. No es la dadiva o el empréstito el que hace la felicidad del hombre y de los pueblos, esa felicidad se obtiene por un solo camino: el trabajo y el sacrificio. Nuestra acción no se ha reducido solo a buscar las mejoras materiales, porque ellas son únicamente una pequeña parte dentro del orden social. Lo importante es ir imponiendo a la clase trabajadora en todas las esferas sociales. Lo que yo quiero es la intervención de la clase trabajadora en el gobierno, en las instituciones, en la labor jurídica, en la Constitución y las leyes.”
“Los patronos, los obreros y el Estado constituyen las partes de todo problema social. Ellos y no otros han de ser quienes los resuelvan, evitando la inútil y suicida destrucción de valores y energías. Aspiramos a suprimir y a cerrar para siempre ese fatídico ciclo de luchas estériles entre el capital y el trabajo, para crear otro ciclo en el que se repartan armoniosamente los bienes que Dios ha querido sembrar en esta tierra. La unidad y compenetración de propósito de esa tres fuerzas deberán ser la base de acción para luchar contra los verdaderos enemigos sociales, representados por la mala política y las ideologías extrañas sean cuales fueran.”
“El Estado no puede ser testigo silencioso e inoperante en la angustia que conmueve primero al hombre, luego a su hogar y finalmente destroza a la comunidad. Debe intervenir rápida, eficaz< y enérgicamente, si quiere ser decisivo. Debe compenetrarse con el dolor humano y buscar remedios apropiados para los males de la sociedad cuyo destino rige. El Estado moderno no resiste la acción demoledora de los hechos económicos, sociales y políticos sin reorganizar su propia defensa, comprendiendo que es una doctrina en acción. La táctica del Estado abstencionista era encontrarse frente a ciudadanos aislados, desamparados y económicamente débiles, con el fin de pulverizar las fuerzas productoras y conseguir por contraste un poder arrollador- Las delicadísimas cuestiones de carácter social y económico no deben dejarse a merced de múltiples, dispares y contradictorias determinaciones aisladas. Ha de ser el Estado quien las coordine y ejerza la inalienable función constitucional de promover todos los medios del bienestar general. La creciente complejidad de la economía industrial, la estéril dispersión política e ideológica, el juego de ambiciones desmesuradas o de intenciones hostiles a la soberanía y a la afirmación nacional, son todos factores que no pueden quedar librados a su propia gravitación. Las luchas entre el capital y el trabajo son siempre destructivas y no hay ganancias en ellas ni para una parte ni para la otra. Nosotros sumamos un tercer factor que debe ser de colaboración y de servicio permanentemente a esos intereses: el Estado.
“Siempre eh considerado pernicioso al capital que pretende erigirse en instrumento de dominación económica; lo considero util y beneficioso cuando veo elevar su funcion al rango de cooperador efectivo del progreso economico del pais y colaborador sincero de la obra xe producción; aundo comparte su poderio con el esfuerzo fisico e intelectual de los trabajdores para acrecentar la riqueza del pais. Humanizar la función del capital es la gran misión histórica que incumbe a nuestra época.”
“Los comunistas dicen que todo debe ser estatal y el capitalismo que todo debe ser privado. Nosotros decimos que una parte debe ser estatal y que otra privada; debemos ir a una solución intermedia entre ambos extremos. En este mundo en estos momentos sé esta librando una lucha entre capitalistas y comunistas y nosotros no queremos ser ni lo uno ni lo otro. Frente a un mundo dividido entre dos fracciones diametralmente opuestas de individualismo y colectivismo, nosotros realizamos en nuestro país, y proponemos a la humanidad, la doctrina del equilibrio y la armonía del individuo y la colectividad por la justicia social que dignifica el trabajo, que humaniza al capital, que suprime la explotación del hombre por el hombre, que produce la realidad positiva de los derechos del trabajador, del anciano, del niño y de la familia, de tal manera que el “nosotros” de la sociedad se realiza y perfecciona por el “yo” individual, dignificado como persona humana. Debemos huir de todos los extremismos siempre unilaterales y exagerados, por que la evolución del mundo ha ido y será siempre pendular y la estabilización se hallan en la vertical. En diversas partes del mundo se nos empieza a dar la razón porque, ante la imperiosa necesidad de revisar los defectos el sistema capitalista para enfrentar con éxito el sistema económico comunista, se advierte que la solución no esta en ninguno de los dos extremos, sino en nuestra solución, que, pudiendo definirse como economía social, es, el orden económico, la tercera posición. Nosotros que poseemos una doctrina nacional que no es capitalista ni comunista, hemos creado en la Constitución Nacional los medios necesarios para defendernos de los dos extremos. Para ello hemos prohibido la explotación del hombre por el hombre, hemos creado y realizado los derechos del trabajador, hemos establecido que la propiedad privada tiene una función social que cumplir, que el capital debe estar al servicio de la economía y tener como objetivo el bienestar social.”
“Las fuerzas del orden, pero del nuevo orden, del orden revolucionario, del orden del cambio en profundidad, han de imponerse sobre las fuerzas del viejo orden de explotación de las naciones por el imperialismo y la explotación de los hombres por quienes son sus hermanos y deben comportarse como tales. La integración social de la tierra será un proceso paralelo, para lo cual es necesario una firme y efectiva unión de todos los trabajadores del mundo, dada por el hecho de serlo y por lo que ellos representan en la vida de los pueblos. Cuando los imperialismos tomen debida conciencia de que han entrado en una nueva etapa de su accionar histórico, y que servirán mejor al mundo en su conjunto y a ellos mismos, en la medida en que contribuya a concebir y accionar a la sociedad mundial como un sistema cuyo objetivo resida en lograr la reafiliación del hombre en plenitud, dentro de esa sociedad mundial. Construir un mundo en conjunto exige de librarse de dominadores particulares. Es esta, pues la esencia conseptual de nuestra tercera posición, que tendrá que ser plasmada en un tercer mundo, mas allá de fronteras ideológicas, la etapa del continentalismo configura una transición necesaria. Los primeros han de unirse progresivamente sobre la base de la vecindad geográfica y sin imperialismos locales y pequeños. Esta es la concepción de la Argentina para Latinoamérica: justa, abierta, generosa y sobre todo sincera.””EL AÑO 2000 NOS ENCONTRARA A LOS PUEBLOS DE AMERICA UNIDOS O DOMINADOS.”. |